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Cuidados · 6 min de lectura

Cómo y cuándo abonar tus plantas de interior

Todo lo que necesitas saber sobre fertilización: tipos de abono, frecuencias y los errores más comunes que frenan el crecimiento de tus plantas.

El sustrato de una maceta es un sistema cerrado. A diferencia del suelo del jardín, que recibe minerales de capas profundas y materia orgánica en descomposición, el sustrato en un tiesto se agota con el tiempo. El abono no es un suplemento opcional: es la forma de devolver al sustrato lo que el riego y el crecimiento han ido consumiendo. Hacerlo bien, sin embargo, requiere entender qué necesita cada planta y en qué momento.

Qué significa NPK y por qué importa

Todos los fertilizantes para plantas especifican tres números que representan la proporción de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K):

Para la mayoría de plantas tropicales de interior —Philodendros, Monsteras, Alocasias— un abono equilibrado con relación 20-20-20 o ligeramente más alto en nitrógeno (3-1-2) es una elección sólida durante la temporada de crecimiento.

Cuándo abonar: el calendario que no falla

El abono sigue el ritmo de la planta, no el del calendario humano. La regla fundamental es clara: abona solo cuando la planta está activa.

Una excepción: si tienes la planta bajo luz artificial intensa durante el invierno y sigue creciendo, puedes mantener una dosis reducida mensual.

Tipos de fertilizante: cuál elegir

Líquido: el más práctico para interior. Se diluye en el agua de riego y llega rápido a las raíces. Permite ajustar la dosis con precisión. Ideal para Calatheas y otras especies sensibles a la acumulación de sales.

Granulado de liberación lenta: se mezcla con el sustrato al trasplantar o se deposita en la superficie. Libera nutrientes durante 3–6 meses con cada riego. Muy cómodo, aunque ofrece menos control.

Palitos o bastones: convenientes pero con distribución irregular. Solo nutren la zona inmediata a la raíz donde se insertan.

Orgánico (humus de lombriz, extracto de algas): más suave, menos riesgo de quemar raíces. Especialmente recomendable para plantas en recuperación o recién trasplantadas.

Señales de que tu planta necesita abono

El error más habitual: exceso de fertilizante

Más abono no significa más crecimiento. El exceso de sales daña las raíces por ósmosis inversa, provocando puntas marrones y hojas que parecen quemadas desde dentro. Si sospechas sobredosis:

  1. Riega abundantemente hasta que el agua salga por el drenaje varias veces seguidas. Esto arrastra el exceso de sales.
  2. Espera al menos un mes antes de volver a abonar.
  3. Reduce a la mitad la dosis que usabas.

Para profundizar en síntomas relacionados, nuestra guía sobre hojas amarillas y puntas marrones desglosa las causas más frecuentes y cómo diferenciarlas. Si además quieres optimizar la humedad ambiental, que también afecta a la absorción de nutrientes, consulta cómo aumentar la humedad para tus plantas.

Un programa de abonado coherente, sin excesos y adaptado a cada estación, marca una diferencia visible en la densidad, el tamaño y la vitalidad de tus plantas. Es uno de esos pequeños hábitos que, una vez integrado, transforma el hogar.

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